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Fibra de Carbono

La fibra de carbono es probablemente el material más famoso de los coches de Fórmula 1.

Pero no solo se utiliza en este mundo, sino en infinidad de aplicaciones tecnológicas que requieran un material tan resistente. Y, sobre todo, donde se tenga el presupuesto necesario.

¿Qué es la fibra de carbono?

Como todos los materiales fibrosos, la fibra de carbono está compuesta por miles de fibras entrelazadas.

Y cada una de esas fibras está compuesta por hilos finísimos, de entre 0,005 y 0,010 mm de diámetro. Hilos de carbono, claro, aunque también se combina ese carbono con epoxi, que es una resina adhesiva.

Las fibras están perpendiculares entre sí, algo lógico si tenemos en cuenta por qué esos filamentos son tan resistentes.

¿Por qué son tan resistentes las fibras?

Los filamentos o hilos son muy resistentes a tracción, aunque no aguantan a esfuerzos de cizalladura o transversales. Es decir, que aguantan mucho si intentas estirarlos, pero lógicamente, se doblarán fácilmente si los intentas doblar.

Si le aplicas una fuerza en diagonal, habrá una “parte” de esa fuerza que intente estirarlo y otra que intente doblarlo. El hilo aguantará perfectamente la “parte” de esa fuerza que corresponda a tracción, pero se doblará fácil por la fuerza lateral.

Por tanto, si colocas unas fibras en una dirección y otras, perpendiculares a ésas, tendrás una estructura que siempre aguantará el esfuerzo. Independientemente de la dirección en la que les sea aplicada una fuerza.

Propiedades físicas de la fibra de carbono

Lo realmente “espectacular” de la fibra de carbono no son las propiedades individuales que tiene, sino la combinación de ellas.

Es muy resistente por lo que explicaba justo antes, y además es muy ligera, gracias a las propiedades del carbono.

La madera es un material muy ligero, pero muy poco resistente. Mientras que el acero, por ejemplo, es un material muy resistente y que pesa muchísimo.

En el caso del automovilismo o la aviación, no podrías usar madera, porque no aguanta; ni acero, que pasa demasiado. Por eso es tan revolucionaria la fibra de carbono.

Pero claro, esas propiedades maravillosas tienen una pega: el precio.

Su proceso de fabricación sigue siendo bastante caro y por eso cuesta mucho más que la madera o el acero, por ejemplo.

Eso sí, con el paso de los años, se ha ido abaratando y por eso cada vez se utiliza más.

Aplicaciones tecnológicas de la fibra de carbono

Como bien decía al principio, la fibra de carbono se utiliza donde sea necesario un material resistente y ligero, pero también donde haya dinero y la inversión merezca la pena.

En un principio se utilizaba sobre todo en la industria aeroespacial, donde se necesita sí o sí la tecnología punta, y donde se tiene un presupuesto altísimo.

Pero como en todo, según se fue abaratando, se fue extendiendo. Pasó a utilizarse en aviación o la industria naval, después en automovilismo y, hoy en día, está extendido hasta para el ciclismo.

Además, muchas veces también se utiliza simplemente como refuerzo puntual en zonas delicadas y donde no se puedan utilizar materiales pesados.

Si entramos más específicamente en el mundo del automovilismo, solo está permitido en categorías medianamente altas.

Al ser aún tan caro y suponer una restricción económica para muchos, en la mayoría de categorías amateurs está prohibido su uso.

Tipos de fibra de carbono

Tampoco me quiero extender mucho más porque la clave era que entendieses qué es la fibra de carbono, porqué es tan buena y por qué se usa tanto.

Pero quiero que tengas en cuenta que hay muchos tipos de fibra de carbono y que es algo mucho más complejo que lo que cuento aquí; se podría profundizar mucho más.

Básicamente, el tipo de fibra dependerá de los materiales y proporciones de los que se componga, de la temperatura a la que se llevase en el proceso de fabricación y según a sus propiedades finales. Aunque éstas dependan de las otras dos, al fin y al cabo.